Los entornos no nos determinan, pero nos condicionan (y mucho)

La expresión que da título a esta publicación significa que, aunque el entorno en el que te encuentras no define completamente quién eres o las decisiones que tomas, sí influye significativamente en tus comportamientos, oportunidades y experiencias.

Es decir, en un entorno organizacional, las condiciones laborales, la cultura de la empresa y las políticas internas tienen una influencia significativa en el bienestar y desempeño de los trabajadores, pero no definen por completo su comportamiento, éxito o satisfacción, ya que estos también estarán influidos por los recursos y las características personales que posean.

¿Cómo influye el entorno organizacional en las personas que trabajan en la empresa?

Cultura Organizacional

Una cultura flexible, inclusiva y de apoyo puede motivar a los empleados a rendir mejor y estar más comprometidos.

Una cultura rígida, etnocéntrica, impulsará los niveles de estrés y la rotación, aunque los empleados resilientes pueden buscar maneras de adaptarse o cambiar de entorno.

Pero no nos llevemos a engaño, es mucho mejor tener una cultura organizacional flexible, inclusiva y de apoyo, y que también se active un proceso de desarrollo de recursos personales y grupales.

Recursos y Oportunidades

El acceso a formación y desarrollo profesional que ofrece la empresa puede facilitar el crecimiento de las personas que trabajan en ella, aunque los empleados pueden buscar estas oportunidades fuera de la organización si no están disponibles internamente.

Pero no nos engañemos, es mejor que la empresa ofrezca y facilite el acceso a la formación y desarrollo profesional, aunque también motive y anime a los empleados a formarse fuera de la organización.

Liderazgo y Apoyo

Los líderes empáticos y accesibles pueden mejorar el bienestar y el rendimiento, mientras que la falta de apoyo puede dificultar el trabajo. Sin embargo, los empleados con habilidades de autogestión y resiliencia pueden encontrar formas de prosperar incluso en condiciones subóptimas.

Pero que no nos ciegue la luz de la resiliencia. Es mejor tener líderes empáticos y cercanos (también orientados a objetivos, por supuesto), al mismo tiempo que la empresa promueve y facilita el desarrollo de competencias socio-emocionales en las personas trabajadoras.

Pero lo mismo le ocurre a la empresa con el entorno político y económico que le rodea

En el contexto político y económico, las condiciones del mercado, las regulaciones y la situación económica influencian fuertemente las operaciones y estrategias de una empresa, pero no determinan de manera absoluta su éxito o fracaso.

Políticas gubernamentales

Las regulaciones estrictas pueden limitar ciertas actividades empresariales, aunque las empresas innovadoras pueden encontrar maneras de cumplir con las normativas mientras siguen siendo competitivas.

Las políticas de apoyo pueden facilitar el crecimiento, pero las empresas deben seguir siendo eficientes y proactivas para aprovechar estas oportunidades.

Pero no nos engañemos, mucho mejor tener políticas de apoyo al crecimiento de la mayoría de empresas (no solo de unas pocas), al mismo tiempo que se promueve e incentiva la eficiencia y la proactividad de las mismas.

Situación Económica

Una crisis puede reducir la demanda y los ingresos, desafiando a las empresas a adaptarse, optimizar costes y buscar nuevos mercados.

Un ambiente económico próspero puede ofrecer oportunidades de expansión, aunque las empresas pueden gestionar bien sus recursos para evitar el sobreendeudamiento y el crecimiento no sostenible.

Aunque mucho mejor que la situación económica del país sea próspera, con gobiernos responsables que gestionen ingresos y gastos como lo harían en su casa.

Como podemos ver, todos estamos influenciados por el entorno en el que vivimos, no podemos obviar su importancia.

Obviamente, también podemos desarrollar recursos para adaptarnos.

Sin embargo, cuanto peor o más extremas sean las circunstancias y el entorno que nos rodea, más posibilidades hay de que la adaptación sea para sobrevivir única y exclusivamente.

Es decir, que las conductas que desplegaremos sean también, probablemente, peores o más extremas, ya que buscan la supervivencia por encima de todo (como en el famoso experimento de la Universidad de Stanford, del Dr. Philip Zimbardo).

Así que, mejoremos primero el entorno organizacional para que podamos ver mejores conductas. Y cuando alguien despliegue conductas egoístas o individualistas, será más fácil detectarlas y subsanarlas que si el entorno es hostil y caótico.

Imagen cabecera creada con Adobe Firefly

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Psicólogo Organizacional