LA EMOCIÓN EN TU EMPRESA DETERMINA LOS COMPORTAMIENTOS QUE OBSERVAS

A menudo me preguntan y solicitan intervenciones, en todo tipo de empresas, dirigidas a mejorar comportamientos de liderazgo, de comunicación o de gestión de clientes, con la finalidad de aumentar el bienestar, la satisfacción y los resultados.

Lo primero que suelo hacer es una intervención primaria, es decir, prevención.

Esto implica, informar y formar a los equipos en inteligencia emocional para comprender el por qué y para qué de nuestros comportamientos (los suyos y los de los demás).

Ya que sin comprender el rol de las emociones, derivadas a menudo de la insatisfacción de necesidades psicológicas y relacionales (sociales), se hace muy difícil cambiar las percepciones y perspectivas que perpetúan los comportamientos.

Otra vía complementaria que podemos usar es la definición de comportamientos clave a observar (una especie de checklist) para evaluarlos periódicamente e, incluso, incentivar por su puesta en práctica.

Está demostrado que cambiar comportamientos, aunque no se tenga una actitud positiva hacia ellos, termina influyendo en la mejora de dicha actitud.

Lo que ocurre es que los cambios basados en reforzar los comportamientos positivos necesitan mayor inversión de recursos, ya que requieren un seguimiento muy cercano de observación, evaluación y diseño de un plan de incentivos adecuado.

Y por supuesto, todo esto será posible siempre y cuando las personas quieran o estén predispuestas a hacer cambios, ya que la inercia de los hábitos va a predisponer a los mismos comportamientos de siempre.

Por eso es fundamental comprender que el bucle bidireccional «pensamiento-emoción», es el que lleva a una acción u otra.

Y si no trabajamos este peldaño previo al comportamiento, por muchas evaluaciones e intervenciones que hagamos, no será posible cambiar comportamientos de forma duradera o sostenible.

En la imagen que acompaña este post puedes ver qué tipo de comportamiento es al que nos impulsa cada emoción.

Si revisas los comportamientos más habituales que se dan en tu empresa, podrás deducir que tipo de emociones y sensaciones están experimentando tus colaboradores de forma habitual.

Si no se habla de ello, y se pone encima de la mesa de manera formal, explicita y conciliadora, seguirán perpetuándose los comportamientos, te gusten o no.

Para terminar, también quiero señalar que la primera revisión de comportamientos, emociones y sensaciones que se debe hacer es al equipo directivo, incluyendo al CEO, porque éstos suelen ser espejos donde se miran los demás (aprendizaje vicario).

Por supuesto, también se puede incluir un sistema de incentivos externos (motivación extrínseca) basada en objetivos, como puede ser una evaluación 360º, encuestas de satisfacción, emociones positivas, bienestar subjetivo, etc.

Pero la clave está en, una vez observados los comportamientos que quieres mejorar, detectar las emociones y sensaciones que están detrás de esos comportamientos.

Y para ello necesitas haber recibido una mínima formación en inteligencia emocional y liderazgo positivo, apoyándote en esta magnífica herramienta que he desarrollado junto al equipo de Conversaciones Emocionales:

Una vez conocidas las emociones y sensaciones, podrás acordar las estrategias de acción concretas para satisfacer las verdaderas necesidades psicosociales que tiene tu equipo (su percepción de insatisfacción es lo que dispara emociones y pensamientos), dando un salto cualitativo en su satisfacción, desempeño y resultados colectivos.

¿ESTÁS DISPUESTO/A A DAR EL SALTO, O YA TE HAS RESIGNADO?

*Si quieres saber más puedes visitar mi página de formación o mi canal de youtube.

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