Esfuerzo inteligente Vs esfuerzo infinito. La línea que separa el rendimiento del desgaste

Nos han enseñado que esforzarse es clave para lograr el éxito. Y en parte es cierto.

Pero hay un matiz que casi nadie explica…

No todo esfuerzo suma.

Cuando trabajas mucho, pero sin dirección, sin descanso y sin criterios claros de resultado, lo que acumulas no es valor… es desgaste, cansancio.

Y ahí es donde la cultura del esfuerzo, mal entendida, empieza a volverse en contra de las personas y de las organizaciones.

Por ejemplo, la famosa frase “si te esfuerzas más, llegarás más lejos”. Suena épico.

Pero también suena peligroso porque en la práctica, lo que muchas organizaciones han comprado no es la cultura del esfuerzo, sino la cultura del agotamiento.

Y no es lo mismo.

Durante años hemos confundido presencia con productividad, porque la famosa frase “calentar la silla” parece transmitir que cuanto más tiempo estás, más comprometido estás con la empresa y tu trabajo.

Pero no es cierto, porque «estar no es lo mismo que producir» y «producir no siempre es estar más horas».

Como bien apunta Jordi Vila Porta, las empresas no pagan por calentar una silla, pagan por resultados, por decisiones bien tomadas o por problemas bien resueltos.

Y eso no tiene porque lograrse con horas extras, sino con las competencias y los recursos adecuados.

El espejismo del esfuerzo infinito

Además, la evidencia es clara y contundente.

La Organización Mundial de la Salud y la OIT llevan años alertando de esto. Trabajar más de 55 horas semanales está asociado a un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y muerte prematura.

Algunas datos más concretos que nos da este informe:

  • +35% de riesgo de ictus
  • +17% de riesgo de muerte por enfermedad cardíaca

Y no estamos hablando de casos aislados. En 2016, las largas jornadas laborales estuvieron relacionadas con 745.000 muertes en el mundo.

Si esto no es un riesgo psicosocial serio, que baje alguien de RRHH y lo explique.

Además, metaanálisis y estudios longitudinales apuntan en la misma dirección. Trabajar 55 horas o más se asocia con un aumento significativo del riesgo de mortalidad cardiovascular.

Traducido a lenguaje empresa, esto no es solo ineficiente. Es insostenible.

La realidad que ya estamos viendo

El relato empieza a romperse. Y no lo digo yo.

Un artículo reciente de HuffPost España lo pone negro sobre blanco.

Porque, según esta publicación, cada vez más profesionales están cuestionando si ganar más compensa el precio que están pagando en salud mental.

Jornadas interminables, presión constante y una sensación creciente de “esto no merece la pena”.

Y aquí está el problema cultural de fondo, porque seguimos premiando al que más aguanta, no al que mejor rinde.

El coste real que impacta directamente en el negocio

Cuando normalizas el sobreesfuerzo, el sistema responde. Pero no precisamente con más productividad.

Suele responder con:

  • Fatiga cognitiva (conlleva peores decisiones)
  • Sobrecarga emocional (aumenta el riesgo de más conflictos)
  • Desgaste (reduce el compromiso)
  • Estrés crónico (conduce, inevitablemente, a más absentismo)

Y esto no es bienestar “blando”. Es impacto directo en resultados.

Porque un equipo agotado no es un equipo productivo. Es un equipo en modo supervivencia.

Es necesario cambiar el marco mental para liderar con cabeza y con datos

Aquí es donde se diferencian los líderes que solo presionan de los que saben gestionar personas.

Tres claves claras de este liderazgo transformacional, son:

1. Mide output, no input
Las horas son un KPI pobre. Tiene clarísimo que el valor está trabajar mejor, no más. Usa procedimientos y criterios de calidad, por ejemplo.

2. El descanso es un recurso productivo
No negocia el descanso porque sabe que es biología aplicada al rendimiento.

3. Equilibra demandas y recursos
Tiene meridianamente claro que se trata de prevención de riesgos psicosociales en estado puro, porque si aprietas sin compensar (exigir sin dar recursos), rompes el sistema homeóstatico.

Conclusión

Hemos romantizado el esfuerzo hasta convertirlo en un indicador de valor. Pero eso, desde mi punto de vista, es un error de diseño organizativo.

El futuro del trabajo no pertenece a quien más horas aguanta, sino a quien mejor gestiona su energía, su atención y su criterio.

Porque trabajar más no siempre es trabajar mejor.

Y para terminar la pregunta del millón.

¿En tu organización se premia al que más horas se queda o al que mejor trabaja y logra resultados?

Referencias

Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo. (2014). Calculating the cost of work-related stress and psychosocial risks. Publications Office of the European Union. https://osha.europa.eu/en/publications/calculating-cost-work-related-stress-and-psychosocial-risks

Bakker, Arnold B., & Demerouti, Evangelia. (2007). The job demands–resources model: State of the art. Journal of Managerial Psychology, 22(3), 309–328. https://doi.org/10.1108/02683940710733115

HuffPost España. (2026). ¿Ganar más significa vivir mejor? El alto precio de trabajar sin descanso, presión y con la salud mental debilitada. https://www.huffingtonpost.es/economia/ganar-mas-significa-vivir-mejor-alto-precio-trabajar-descanso-presion-salud-mental-debilitada-f202605.html

Organización Mundial de la Salud, & Organización Internacional del Trabajo. (2021). Long working hours increasing deaths from heart disease and stroke. World Health Organization. https://www.who.int/news/item/17-05-2021-long-working-hours-increasing-deaths-from-heart-disease-and-stroke-who-ilo

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

About admin

Psicólogo Organizacional