¡Boreout! Cuando la falta de reto mata más que el exceso de trabajo.

Imagina esto.

Llegas al trabajo, tu ordenador está encendido, huele a café recién hecho, todo parece “normal”… y sin embargo, por dentro, nada ocurre.

No sientes ese clic interno que te hace levantarte con energía, creativo, activo.

Estás ahí, pero no estás presente. No estás engaged. Estás proyectado en modo piloto automático.

!Bienvenido al síndrome del boreout —el aburrimiento que destruye la motivación desde dentro-!

Y no es una exageración «poética». La literatura científica describe este fenómeno como un estado de baja motivación, aburrimiento intenso, infraexigencia y desinterés por las tareas laborales.

Pero no es falta de ganas; es falta de significado, de desafío y de sentido profesional.

Qué es (y qué no es) el boreout

A diferencia del burnout —desgaste por exceso de demandas, estrés crónico y agotamiento— el boreout nace de la insuficiencia de estímulos mentales y desafíos profesionales.

Mientras el burnout te consume por «demasiado», el boreout te consume por «demasiado poco».

En términos clínicos y organizacionales:

  • El burnout aparece cuando las demandas laborales superan tus recursos (estrés, presión, deadlines imposibles).
  • El boreout aparece cuando tus capacidades no son requeridas, tus tareas son repetitivas o sin sentido, y el trabajo no te desafía ni te hace crecer.

Es un estado de apatía y aburrimiento crónicos, que no solo causa desmotivación, sino que puede impactar negativamente tu salud mental —ansiedad, depresión leve, ineficacia, pérdida de identidad profesional— y la productividad de la organización.

Por qué el boreout es un problema real (más allá del «folclore» empresarial)

Cuando no te desafían, tu cerebro entra en modo ahorro.

No hay estímulo, curiosidad ni progresión. Y eso es crucial.

Como bien apunta Alessandro Punturo, en este artículo, “el cerebro se activa cuando hay curiosidad y crecimiento. Si el trabajo no lo ofrece, la energía interna se apaga”.

Desde la neurociencia y la psicología evolutiva, esto tiene sentido, ya que nuestro sistema cognitivo está diseñado para explorar, resolver, superar obstáculos y aprender.

Sin desafíos significativos, nuestro nivel de dopamina —el neurotransmisor del logro y la motivación— se desploma.

Eso se puede traducir en…:

  • Cumplir tareas mecánicamente
  • Procrastinar sin razón aparente
  • Volverte cínico, irritable o distante emocionalmente
  • Sentir que el tiempo “se esfuma” sin dejar huella significativa

Los estudios sobre aburrimiento y engagement laboral muestran que la falta de estímulo cognitivo está inversamente relacionada con el compromiso y bienestar en el trabajo.

Es decir, a más aburrimiento → menos engagement → peor desempeño y bienestar.

Así se siente el vacío silencioso en la mañana

No hay un gran drama, pero sí una sorda frustración. Como dice Alessandro, puedes tener estabilidad laboral, buen salario y hasta reconocimiento externo… y aun así sentir que tu trabajo no nutre tu energía interna.

Si te resulta familiar esta sensación es que estás tocando algo profundo.

A menudo se nos olvida (a empresas y trabajadores) que la dificultad no arruina el juego, sino que lo vuelve significativo.

Y que sin obstáculos no hay desafío.

Sin desafío no hay interés.

Sin interés… no hay inmersión.

Y sin inmersión —atención y concentración— no hay motivación real.

Esto no es un mantra motivacional barato.

Es la base del engagement en psicología organizacional.

Cuanto más significado y desafío percibe una persona en sus tareas, más profundamente se involucra en ellas.

Si falta desafío, lo que queda es vacío.

Y ese vacío puede pesar más que el trabajo excesivo.

Por otro lado, es importante diferenciar entre:

  • Miedo sano, que te empuja a crecer
  • Boreout disfrazado de pereza, que te hace evitar retos porque no ves sentido en ellos

La barrera entre aburrimiento y crecimiento está en el significado de la tarea.

Cuando lo que haces no te reta ni te nutre, el miedo no es a fallar… es a que simplemente no pase nada. Un miedo silencioso al límite, a la resistencia interna, es la señal de que tu sistema cognitivo está hambriento de propósito.

Es ese malestar difuso que aparece cuando una persona intuye que podría dar más, pero algo dentro le frena.

Cómo sabes que estás en boreout (señales concretas)

Más allá de la queja vaga, hay señales claras:

  • Vuelves del trabajo sin recordar qué hiciste exactamente
  • Actúas como un autómata, cumplidor pero sin brillo
  • Te cuesta concentrarte incluso en tareas menores
  • Procrastinas más de lo habitual
  • Te sientes desconectado de tus metas personales

¡Pero ojo! no necesariamente estás estresado, sino desenganchado

Esto no es pereza ni falta de ética. Es falta de desafíos estimulantes y significado en el trabajo.

Qué pueden hacer las organizaciones

El boreout no es solo un problema individual… es una brecha organizacional.

Cuando los roles están mal diseñados, con tareas repetitivas y sin reto, la empresa pierde más de lo que gana:

  • Menor productividad y creatividad
  • Presentismo (estar, pero no generar valor)
  • Absentismo encubierto
  • Reducción del engagement del equipo

Soluciones basadas en evidencia incluyen:

  1. Rediseñar roles para incorporar mayor autonomía, variedad y significado.
  2. Incorporar prácticas de job crafting (permitir a los empleados personalizar parte de su trabajo).
  3. Feedback continuo y retos adaptados al perfil y desarrollo.
  4. Objetivos que conecten con el propósito individual y colectivo.

El desafío como palanca de atención y sentido

El boreout no es una moda de consultoría ni un “estado de ánimo malo”.

Es un fenómeno real, con consecuencias claras para el bienestar individual y la efectividad organizacional: falta de sentido, aburrimiento persistente y desconexión psicológica.

Si el juego del trabajo no te desafía, deja de ser un juego digno.

La fórmula es simple.

Sin obstáculos no hay desafío.

Sin desafío no hay interés.

Sin interés no hay inmersión

Y sin inmersión no hay rendimiento.

Ese es el núcleo del compromiso.

Si tu trabajo no te engancha cognitivamente, estás en la zona de boreout.

Y ahí, “cumplir” ya no es suficiente para ti… ni para tu organización.

Romper ese techo interno —donde aparece el miedo justo antes del crecimiento— es parte del viaje hacia una vida laboral con significado.

El reto no es evitar la desmotivación… es reconectarte con desafíos que valgan la pena (o mejor, la alegría).

¿Estás dinsengaged en tu empresa? ¿Tienes empleados disengaged en tu empresa?

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Psicólogo Organizacional